Estado: Concurso
Ubicación: Pamplona
Tipo de obra: Equipamiento cultural
Superficie: 3.700m2
Año: 2018
Equipo/Colaboradores: Imanol Esperesate Azpiazu Arquitecto
El concurso presenta la oportunidad de dar respuesta a un espacio cargado de sensibilidad, significado, simbología y referencia histórica como es el Monumento a los Caídos y su enclave dentro de la ciudad de Pamplona. El Monumento a los Caídos construido durante la década de 1940, recién acabada la Guerra Civil, para honrar a los caídos del bando golpista que cayeron durante la batalla, se impone volumétrica y simbólicamente en la ciudad. Todo el conjunto monumental está elevado dos metros con respecto a la cota de la calle y una gran cúpula culmina la basílica central acentuando su visión en perspectiva desde diferentes puntos de la ciudad. Aún hoy sigue generando un profundo conflicto y controversia entre la ciudadanía.
La propuesta pretende ir más allá del tapado de los símbolos franquistas (acciones previas del ayuntamiento, necesarias y a la vez insuficientes) y prestar especial atención a la cripta, lugar donde han yacido hasta ahora los cuerpos de los generales golpistas Emilio Mola y José Sanjurjo y varios soldados: un espacio cerrado, oscuro e impenetrable; corazón simbólico del monumento y su razón de ser.
La Plaza de la Libertad –hasta hace poco Plaza Conde de Rodezno– donde se sitúa el monumento, está configurada para culminar la articulación monumental del conjunto. El valor arquitectónico del conjunto es pobre: la cercha metálica de la cúpula es buena prueba de ello. A su vez, el estilo historicista y sobrio es fiel reflejo de la ideología del régimen fascista.
La propuesta en su conjunto quiere intervenir en favor de la ciudad: su permeabilidad y su abertura hacia el monumento mediante la desacralización, la desmonumentalización y resignificación y memoria del edificio. Se parte de la ciudad, pasando por la plaza y se culmina en el edificio. El propio planteamiento de ciudad-plaza-edificio resignifica el monumento cerrado e impermeable y lo convierte en un edificio abierto a la ciudad. El lema escogido para la presentación resume de manera precisa nuestra propuesta:
“MPC es CPE”, es decir, Monumento à Plaza à Ciudad, es, Ciudad à Plaza à Edificio.
El cambio del acceso al edificio propone un gesto humilde: la entrada descendente hacia la cripta, resignificando el espacio y emergiéndola a la superficie. Se elimina la portada y la cúpula, y se propone una rampa en espiral que rodea el gran patio como elemento de comunicación vertical que se ilumina cenitalmente.